Historia del Quiltro

Fue en el bar «The Clinic» donde se puso en marcha esta idea que partió con un tweet. Más de cien personas fueron las que llegaron para presenciar el lanzamiento de «Red Liberal»: este proyecto político/on–line que trata de convertirse en actor político y casa de los liberales. El lanzamiento logró lo que pocas veces es posible: que todos los estratos que forman la política se junten. Encontramos académicos, politicos y tecnócratas liberales; gente de Santiago y de regiones; liberales que provenían de izquierda y de derecha; gente de los medios de comunicación que se atrevió, como pocas veces se ve, a mostrar sus preferencias políticas.
 
El evento estuvo atiborrado de simbolismos, partiendo por nuestro logo: un quiltro chileno, el cual elegimos por ser el animal que representa lo que queremos de este liberalismo a la chilena. Un liberalismo de la calle, con zapatillas, que usa el Transantiago y que se mueve libremente por la sociedad; que le mueve la cola a quien él quiere, sin amo ni maestro, y que —a diferencia del cóndor, símbolo de ese neo–liberalismo conservador—, no vive apartadamente en las alturas, lejos de la realidad, ni mirando a los demás como si fueran súbditos de su reino, sino que lo hace entre pares, entre iguales, disfrutando de la misma libertad que cualquier otro perro callejero.
 
Tras la presentación del logo y la repartición de las chapitas, vino el momento de los discursos. El primer salvo lo disparó Óscar Godoy quien, cual maestro Yoda, tomó la palabra en su estilo propio y se paseó por la filosofía liberal para terminar con una arenga a los presentes para que tomen vocación de poder y pro–actividad en pos de lo que él y otros liberales no pudieron consolidar en los primeros veinte años de democracia: aunar a todos los liberales en un solo actor. Con este discurso, la tarea fue entregada a una nueva generación, a un nuevo grupo de liberales. Éste es —quizás—, uno de los símbolos más potentes, puesto que el traspaso voluntario significó una solicitud de renovación.
 
Después prosiguió Cristóbal Bellolio, el «Padawan» liberal, quien tomó la palabra y empezó a mostrarnos qué es lo que debemos esperar de «Red Liberal»: ser un movimiento que apelará a la igual libertad en la sociedad y en el mercado y que, como misión en el corto plazo, intentará transformarse en un actor reconocible para que cuando alguien pregunte “dónde están los liberales” todos señalen hacia este quiltro chileno.
 
Tras los discursos, la presentación de la página web y la explicación sobre el funcionamiento de «Red Liberal», se hizo presente la chilenidad: la empanada y el vino tinto, también símbolos de que esta generación liberal es irreverente, se toma los cánones intocados y se atreve, en el bar «The Clinic», a ocupar las mismas frases que Allende para describir un movimiento que rechaza la lucha de clases.
 
Con la empandada y el vino tinto empezó el cotorreo, la discusión entre cada liberal e invitado, en que los más jóvenes discutían qué será de «Red Liberal» y los más viejos recordaban sus intentos y cuántas veces esperaron por repetir prontamente ese momento. ¿Cuál momento? Aquel en el que la gente reunida salga con la esperanza de que algo estará naciendo, salga con la ilusión de que las ideas de la libertad individual serán nuevamente banderas de un actor; aquel momento en el que el ideario de los pipiolos, de los liberales como Balmaceda, Lastarria y Bilbao, volverán a ser situados como principal grito; aquel momento en el cual se marchará tras la búsqueda de «una nueva esperanza» y, dado que «los conservadores contraatacan», se pueda presenciar «el retorno del liberal».